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Toyota Hilux 3.0 TDi SRV

Publicado en revista MEGA AUTOS, N° 54 - Junio/Julio 2005

Prueba Toyota Hilux 3.0 TDi SRV
Toyota Hilux 3.0 TDi SRV
El imperio contraataca
Esperada como pocas, esta prueba permite afirmar que la nueva generación de la pick up Toyota Hilux ha satisfecho las expectativas generadas luego del anuncio oficial de su fabricación.


Los usuarios de su antecesora se encontrarán con un produc­to superior en todos los aspectos, difícilmente superado por la competencia y por lo que se ha podido comprobar, creado para continuar el éxito iniciado en 1997. Por la cantidad de unidades que ya ruedan por el país y por los comentarios de quienes ya la conducen -algunos confiesan haberla adquirido sin verla- es­tamos en condiciones de augurar que la nueva pick up Toyota Hilux, pronto recuperará su liderazgo en el mercado.
Toyota Hilux 3.0 TDi SRV
Su diseño, bastante más atrevido ahora, refleja la tendencia que caracteriza a las voluminosas camionetas norteamericanas, aunque conservando la sobriedad característica de la marca.

En el frente, el capó alto con su prominente toma de aire y la grilla trapezoidal invertida, cuya barra transversal y el grueso parante central contienen el isotipo de la marca, aportan la cuo­ta de agresividad, que se completa con los faros extendidos, el voluminoso paragolpes y el spoiler con la toma de aire del inter­cooler y faros antiniebla en los extremos.

De perfil, la cabina de cintura alta armoniza con el frente, aun­que las llantas de aleación de seis rayos y los neumáticos de prominente balón se ven pequeños en relación a los amplios pasarruedas de marco musculoso y hacen pensar que un roda­do de mayor diámetro optimizaría la estética y aumentaría el despeje. El estribo, imprescindible para acceder al habitáculo, no parece tan sólido como el vehículo y resulta algo bajo, espe­cialmente para el uso off road.

El plano posterior es de líneas limpias y los faros, al encender­se, constituyen verdaderas columnas lumínicas. El portón, una vez abierto, queda a nivel del piso de la caja, ahora crecida en di­mensiones, facilitando así la operación de carga y descarga.

Toyota Hilux 3.0 TDi SRV interior
El interior, en este caso de la doble cabina, también ha incre­mentado sus medidas y aún con las limitaciones propias de es­te tipo de vehículos, posee espacio para cuatro o cinco plazas si­milar al disponible en las berlinas. La posición de manejo es al­ta, otorgando buena visibilidad hacia el frente y en la línea de cruce. Lo mismo se repite hacia atrás gracias a los amplios re­trovisores externos, no así cuando se utiliza el interior, debido a la escasa luneta trasera. A las regulaciones de la butaca, se su­ma la de altura del volante, lo cual permite obtener una confor­table posición de manejo, cualquiera sea la talla del conductor. La armonía cromática y la calidad de los tapizados y terminacio­nes se corresponden con el mejor nivel de los productos Mercosur, aunque no alcanzan a los presentes en los importados.

Existen múltiples y cómodos lugares portaobjetos, posavasos o mate, y los hay también destinados a botellas; no falta el toma corriente de 12 volt. y una amplia guantera, aunque hubiese esta­do completo con algunos cajones debajo del asiento delantero.
Equipamiento
Faros antiniebla delanteros 3a luz de freno Airbags frontales Volante regulable en altura
Control de velocidad crucero (Solo con caja automática)
Asiento conductor regulable en altura
Asiento trasero rebatible
Cinturones inerciales delanteros/traseros
Cierre central c/mando a distancia
Sistema de alarma e inmovilizador de motor
Apertura interior de tanque de combustible
2 ganchos de arrastre delanteros
Radio AM/FM, pasacassette, CD charger, MP3
Aire acondicionado
Estribos laterales / Overfender

Toyota Hilux 3.0 TDi SRVEl equipamiento de confort es el standard de un auto y ello lo distingue entre los vehículos pensados como herramienta de trabajo. Los comandos son de fácil identificación, accionamien­to y memorización al tacto; solo observamos como faltante la luz testigo en los levanta cristales instalados en las puertas. Tam­bién resultaron muy útiles las agarraderas, ubicadas en el pilar A, al circular por superficies irregulares, aunque se extraña la posibilidad de operar desde el volante al completo equipo de audio provisto de pasa cassette, cambiador de CD's y lector de MP3, cuyo sonido se aprovecha por la correcta insonorización del habitáculo. Nos pareció demasiado expuesta la antena de radio, especialmente por la maldad demostrada por algunos de nuestros semejantes. Cuando de cubrir distancias en ruta se tra­ta, el control de velocidad crucero resulta muy confortable, ade­más de aportar lo suyo en la economía de combustible.

Afortunadamente los componentes de seguridad en estos ve­hículos se han generalizado y solo notamos la falta del cierre de puertas automático. La versión SRV con caja automática ensa­yada está provista de airbags frontales y cinturones inerciales de tres puntos. Respecto de la dinámica, sobresale el ABS para las cuatro ruedas y si bien pudo haberse diseñado en función de la robustez, el mejoramiento del 25% de la rigidez del vehículo, también lo hace más seguro.

Entre las novedades más relevantes se destaca el motor, que con 163 CV homologados hacen de esta pick up la más potente de su segmento junto con la Ford Ranger. Ligeramente ruidoso por el «intertiempo» diesel, pero al acelerar se atenúa. Se trata de un 3.0 litros, 4 cilindros, 16 válvulas, doble árbol de levas a la cabeza, de inyección directa electrónica con sistema common rail de segunda generación (más de 1.200 Bar de presión) con turbo de geometría variable e intercooler. Toda esta tecnología tiene que ver con la potencia, pero donde más se hace notar es en el consumo. Si bien durante el lanzamiento del modelo solo se mencionó una reducción aproximada del 15 %, las medicio­nes realizadas bajo las condiciones más desfavorables como consecuencia de la transmisión automática, resultaron más que alentadoras y ello seguramente lo apreciarán los usuarios. En un vehículo de trabajo con importante capacidad off road no es referencia el consumo en circuito mixto, debido a las distintas alternativas de tracción 4x2 ó 4x4, más el suelo transitado, ra­zón por la cual comparamos los valores de las mediciones es­tándar. En el trazado urbano, el ahorro resultó más del 16% y en ruta a 120 km/h recorre más de 200 km con 20 litros de gasoil, con tracción simple, pero con caja automática.

Toyota Hilux 3.0 TDi SRVPero más que la potencia, lo que más sobresale es el torque, de casi 35 kgm entre 1.400 y 3.200 rpm. Conectada la Baja, si­gue siendo manual como en su antecesora y la impresión es de poder arrastrar cuanta resistencia se oponga. Sin pretender ca­lificar sus aptitudes como vehículo fuera de ruta, aspecto que dejamos para los especialistas, para superar las vicisitudes propias del uso rural o alguna aventura sobre arena o a campo traviesa, aseveramos que no presenta inconvenientes. Aunque nunca nos quedamos «colgados», no dudamos que un mayor despeje reforzaría sus posibilidades en los caminos difíciles.

Pero donde se luce la potencia referida anteriormente es en la velocidad máxima. Si bien el destacado coeficiente de forma (Cx 0,37 declarado) ayuda para atenuar el efecto de la generosa área frontal en la resistencia al avance, utiliza toda la energía para superar los 175 km/h anunciados en las especificaciones.
No reco­mendamos transitar en ruta a esta velocidad, pero es importan­te destacar la buena estabilidad comprobada a casi 150 km/h y la sensación de seguridad que transmite. Aquí surge el beneficio que aporta la nueva suspensión delantera de geometría de doble brazo, el superior muy arriba asemejando al pseudo McPherson, probablemente el mejor equilibrio entre confort y fortaleza para función de aceleración y frenado.

Toyota Hilux 3.0 TDi SRVCuando se transita por caminos irregulares, muchas veces sin necesidad de hacerlo fuera de ruta y por las malogradas calles de Buenos Aires, se comprueba que el confort de marcha ha me­jorado, aunque sigue siendo el de una pick up. Si bien cuesta imaginar un vehículo con caja automática como herramienta ru­ral, nos inclinamos a pensar que la incorporación de esta transimisión en la versión doble cabina se debe al interés de dotarlo de las cualidades de un utilitario deportivo y de la comodidad que representa conducir tanto en ciudad como en ruta obvian­do la palanca de cambios. La caja es de cuatro marchas, con acople hidráulico intermedio, entre aquellos con mucho resbalamiento y los de alto rendimiento mecánico utilizado en los au­tomóviles. Solución lógica entre la necesidad de preservar los órganos de transmisión y evitar se dispare el consumo de com­bustible, el paso de marchas es rápido y sensible.

Comportamiento Off Road
motor_potencia_consumo_Toyota_Hilux_30_TDi_SRVCuando se conecta la primera de Baja, en la posición «L», en esta unidad de prueba con caja automática, se puede circular a muy baja velocidad, ideal para la conduc­ción off road pues permite encarar los obs­táculos con mayor suavidad. Además, este tipo de transmisión facilita el manejo a quienes no saben mucho del tema pues se­lecciona por ellos la marcha correcta, evi­tando quemar el embrague y prolongando la vida de todo el sistema al evitar los cono­cidos «tironeos».

Respecto de su antecesora se percibe una gran diferencia en los recorridos de suspensión y en el peso pues en situacio­nes de trepada tiende a patinar, aunque es­to se podría deber, en parte, al tipo de cu­biertas que monta, con un dibujo diseñado al parecer casi exclusivamente para el uso de calle.
Por otra parte, cuando se «cruzan los ejes» la rueda trasera tiende a descolgar­se, razón por la cual sería de gran ayuda un autoblocante trasero. No parece gustarle mucho la fuerza lateral, marcando una ten­dencia a «caerse» por ser muy pesada de trompa, a la cual hay que cuidar pues el pa­ragolpes de una sola pieza y podría dañarse al encarar una maniobra difícil. Por su par­te, los estribos laterales complican un poco el ángulo ventral mientras que el de salida es impecable.

motor_potencia_consumo_Toyota_Hilux_30_TDi_SRV_velocidad_aceleracion_chip

Un aspecto a destacar es la alta rigidez del nuevo chasis que quedó demostrada cuando las puertas se pudieron abrir y ce­rrar perfectamente aún con la camioneta cruzada.

La prueba de conducción off road de la nueva Hilux permite afirmar que si bien su potencial se despliega en el uso como uni­dad de trabajo garantizando un desplaza­miento seguro por caminos de barro, no hay que olvidar que no se trata de un todo terreno extremo capaz de atravesar superfi­cies con grandes dificultades.

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