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Audi TT 3.2 S-tronic quattro



Publicado en revista MEGA AUTOS, N° 68 - Octubre/Noviembre 2007


  Prueba Audi TT 3.2 S-tronic quattro
TerminaTor II



Nadie puede negar en todo el mundo que la noticia del lanzamiento de un nuevo Audi TT generó grandes expectativas, sobre todo porque no es fácil superar la estética de este deportivo que ya se enrola junto a los autos que hicieron historia.


No fue tarea fácil para los responsables del proyecto de actualización del Au­di TT comenzar a trazar líneas para definir la nueva figura del reemplazante de esta verdadera joya del diseño automotriz. Luego de una observación general se puede inferir, sin lugar a dudas, que el trabajo estuvo dirigido a optimizar los paráme­tros en función del comportamiento dinámico. Se redujo la al­tura del centro de gravedad, se aumentaron las trochas y la distancia entre ejes y se incorporó el cambio DSG secuencial a la tracción integral provista de diferencial Heldex, pero se mantuvo el mismo motor. La sensación es que la potencia se queda corta en relación a las posibilidades del auto.

Las medidas exteriores, apenas mayores que las de su an­tecesor, el capó con nervaduras más marcadas que se extien­de hasta la base recta de los nuevos faros delanteros, la grilla de mayor superficie y el área de las tomas de aire, también aumentada, constituyen los elementos que producen la meta­morfosis en el plano frontal generando una figura más impo­nente y agresiva.

En el perfil se reitera la reducida superficie acristalada, que cede espacio al metal, acentuando su característica deportiva el deflector/alerón que se despliega de manera manual o au­tomática al superar los 120 km/h.

El plano posterior, alterado respecto del modelo anterior por el mencionado apéndice aerodinámico, armoniza con el resto del auto.
El interior luce armónico, sobrio, con un diseño distinguido resultado de la excelente combinación de grises y negros, metales pulidos y brillosos, con el rojo del cuero empleado en el tapizado y apliques. Inobjetable la calidad de todos los ma­teriales, como así también las terminaciones y empalmes, dignos del renglón a que pertenece el modelo.

Si bien se anuncia como una coupe 2+2, por el espacio dis­ponible esta calificación es «imaginable» en las plazas trase­ras, ya que solo dos niños pequeños podrían ocuparlas o al­gún adulto, que solo podrá viajar en posición transversal. Su­cede que este tipo de vehículos ha sido pensado para transportar a dos ocupantes, sin objeciones. Las butacas, de desta­cada resolución ergonométrica, están tapizadas en cuero de excelente calidad, con pespuntes realizados de manera artesanal. Como lo exigen las prestaciones de este modelo, poseen eficientes contenedores laterales, necesarios cuando se transita rápido en curvas. Poseen regulación eléctrica para to­das las posiciones, que en su cota más baja generan la sensa­ción de estar sentado en un prototipo de competición con las mismas dificultades de visión, ingreso y egreso del habitácu­lo característicos de los autos de carrera, pero ayuda a redu­cir la altura del centro de gravedad en beneficio del compor­tamiento dinámico del auto. La posición de conducción es có­moda, contando con un volante tapizado en cuero de empuñadora óptima, recto en la parte inferior para no interferir con las piernas y que permite buena visibilidad del tablero de con­trol con medidores analógicos y display central de los orde­nadores de marcha. Los brazos horizontales cuentan con los prácticos y precisos comandos para el control de velocidad crucero y el sistema de audio.
 
Los 290 litros de capacidad del baúl resultan suficientes pa­ra el equipaje de las dos plazas válidas y si se pliegan parcial o totalmente alguno de los decorativos asientos traseros, se­guro que se pueden agregar esquís y palos de golf. Resultan escasos los portaobjetos y hasta la guantera es de volumen reducido, sólo entendible desde la óptica de seguridad -para evitar que algún objeto se desplace- cuando se disfruten las cualidades dinámicas del modelo.

Como deportivo Premium, posee un equipamiento de confort completo. Correcto climatizador automático de dos vías, con co­mandos de tipo perilla prácticos, simples y fáciles de accionar; sistema de audio de excelente fidelidad y potencia, con múlti­ples parlantes correctamente distribuidos; insonorización -dife­rente a una berlina de alta gama o a un roadster deportivo-, pe­ro que permite mantener una conversación sin levantar la voz a velocidades lógicas o apreciar la calidad del equipo de sonido. Seguramente en función del peso y forma de ubicarlos -impen­sado por razones de costo- se omite el acolchado aislante en el bajo capot, pero ello permite disfrutar el ronroneo del V6 cuando se lo hace girar arriba de las 5.000 rpm.

Posee correctos y necesario elementos al servicio de la segu­ridad. Los cuatro airbags, delanteros y laterales, son de acciona­miento progresivo en función del impacto frontal y combinados en la ocasional acción con cinturones inerciales pretensados. La dimensión aproximada de los discos de frenos ventilados en los trenes de rodaje -340 mm adelante y 310 mm atrás- reflejan el nivel de resolución para aprovechar la sustentación de las cua­tro ruedas cuando se detiene el vehículo. El ABS con repartidor de intensidad y servo sobre asistido en la exigencia, al igual que los controles de tracción y estabilidad están programados como lo requiere este modelo, con carácter deportivo. Permitiendo ex­perimentar esa sensación sonora al comienzo de pérdida de ad­herencia del neumático incluido, generadora de adrenalina, pa­ra luego producir la acción correctora.
 
Aunque nos esmeramos para pasar de marcha utilizando todas las bondades del cambio DSG, atentos en aprovechar el torque máximo 32,5 mKg. entre 2.600 y 3.000 RPM, aceleran­do hasta 100 km/h no se llegó al valor informado por el fabri­cante. Igual califican de distinguidos los 6s23 reflejados en el reloj. La sensación es por debajo de este registro, en virtud de lo beneficios propios de la tracción quattro y cómo está neu­tralizada la transferencia de peso cuando se vence inercia de reposo de modo enérgico. Destacado fue lo medido en el cuarto de milla, como así también en el kilómetro, donde se pasa a casi 200 km/h.

Equipamiento
Airbags frontales y laterales del. y de cortina
Alerón trasero desplegable automático
Alarma antirrobo c/mando a distancia
Butacas deportivas eléctricas / Asiento trasero rebatible
Cierre central con mando a distancia
Climatizador autom. / Computadora / Control veloc. crucero
Espejos ext. antideslumbrantes, térmicos, con regulación
eléctrica y abatibles
Faros antiniebla del/tras / Faros bi-Xenón autorreg. c/lavafaros
Indicador de presión neumáticos
Levantacristales delanteros eléctricos
Radio AM/FM, cambiador de 6 CDs, MP3, Audio BOSE
Sensor de lluvia
Tapizado de cuero
Volante deportivo multifunción revestido en cuero

Dinámicamente este TT supera con creces a su antecesor. Exi­gido en trayectorias veloces de curvas amplias parece un vehí­culo sin limitaciones, lejos de aquella versión de tracción delan­tera, oportunamente cuestionada en esa gestión. Hace todo bien y rápido también en lo sinuoso, el sistema Heldex descripto en detalle cuando se ensayó el Passat 4M -MegaAutos, edi­ción 64-, imaginamos programado en otro carácter con tenden­cia a mayor poder de tracción atrás debido al comportamiento casi neutro o ligeramente sobrevirante al transitar en lo trabado. Todo esto optando por la opción Sport en los valores de suspen­sión, más rígidos desde la acción de amortiguación.

Fue necesario mantener hundido el acelerador a fondo pa­ra medir la velocidad máxima, sin poder alcanzar los 250 km/h autolimitada informados; puede ser que lo esté por el equili­brio entre la resistencia al avance y la potencia homologada para el 3,2 V6. El GPS registró 246,2 km/h con la aguja cla­vada en el doble centenar y medio, a ca­si 6.000 rpm.

El sistema de frenos rindió en concordancia con las prestacio­nes mencionadas. Para detenerse totalmente necesitó poco más de 110 m desde 180 km/h y menos de 95 m cuando se accionó el pedal a 160 km/h, valores que lo posicionan entre los mejores ve­hículos que hayamos ensayado. Apenas fue necesario corregir el volante en la exigencia extrema del ABS frenando a 120 km/h con dos ruedas en el pasto y las otras sobre asfalto, índice de segu­ridad en caso de caerse a la banquina en la ruta.

Por sus características y para evitar ser «ojeados» por lo mu­cho que llama la atención, no se midió el consumo de combus­tible en el circuito urbano, pero sí se comprobó el comporta­miento. Obviamente las calles de la ciudad no son su hábitat. Posición baja de conducción, reducida superficie vidriada, com­prometen la visibilidad en el ángulo de cruce y en el plano pos­terior. Durante la maniobra de estacionamiento se hace notar el amplio radio de giro impuesto por la tracción integral y aún en el reglaje Confort, la suspensión es rígida para el irregular piso de Buenos Aires; aunque en la categoría de los deportivos, es quién mejor salva los moderadores de velocidad y las cunetas. Buena asistencia en la dirección en esta gestión y bien resuelta la necesidad de aumentar progresivamente la resistencia a mo­ver el volante en función de sensibilidad cuando se disfrutan las características deportivas del auto. Con 60 litros de capacidad en el tanque, la autonomía a velocidades promedio superiores a 120 km/h es de 600 km, consecuencia del inexorable consumo de combustible ante la potencia disponible.

Desde su nacimiento hace casi 10 años, el TT ha conjugado armónicamente la imagen retro de los autos sport de la Preguerra con las cuopes deportivas de estos tiempos. Si bien no ha sido fácil superar la perfección de un diseño tan logra­do, ahora el nuevo TT por calidad, performance y tecnología, en el segmento donde interviene, es 100 x 100 Audi por don­de se lo analice.

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