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Prueba Ford Ranger GNC XL 2.3 16V

                                                                            Publicado en Revista Parabrisas, N°323 - Septiembre 2005

Prueba Ford Ranger GNC XL 2.3 16V
Prueba test Ford Ranger 2.3 GNC
 …y el trabajo rinde más


Ford ofrece la primera pick-up mediana impusada a GNC, con el modernisimo motor Duratec y un equipo de quinta generacion que no sólo brindan economía, sino también buen rendimiento y bajas emisiones.

La expansión del GNC en nuestro país, pese a los continuos ajustes y a la constante amenaza de escasez, se acelera día a día. Cada vez hay más vehículos que adoptan este sistema de combustible; por ello se puede decir que los em­pleados de las estaciones de GNC, lo han visto todo en ma­teria de instalación, ya que atienden a cientos de clientes por día. ¿A qué viene este comentario? Sencillamente ocu­rre que en todos los lugares don­de cargamos gas, los empleados elogian la instalación del siste­ma. "Cómo se nota que es un equipo original...", fue el co­mentario general de los playe­ros, mientras apreciaban uno de los dos sistema de carga, en este caso el ubicado bajo el capot. Estos elogios tienen un motivo más que justificado, ya que efec­tivamente el equipo se instala bajo la directa supervisión de la fábrica, con todas las ventajas que ello implica.

caja carga Ford Ranger 2.3 GNCEn primer lugar, podemos hablar del equipo de quinta ge­neración denominado Sequent GNC BRC, homologa­do por Ford, y que se instala en cualquiera de los 22 concesio­narios habilitados por la termi­nal para ello.

Como es de norma en un sis­tema de última tecnología, el arranque siempre se efectúa con nafta; en forma automática lue­go de unos tres minutos, si el motor está muy frío, y un minu­to con algo de temperatura, ca­si inadvertidamente -si no fuera por la indicación del display-, se pasa a gas. Eso, siempre y cuan­do no se haya oprimido el botón que desactiva el funcionamien­to del GNC. En cuanto a esta opción, según nuestro criterio, debería estar mejor señalizada.

El naftero mas avanzado
Carga tubo Ford Ranger 2.3 GNC
Pese a tener menor potencia (148 CV con nafta y 135 con gas), el Duratec de 2,3 litros (originado en el Mondeo) con modificaciones en sus 16 vál­vulas y sus asientos, así como también en las bujías, es un mo­derno impulsor. Frente a los diésel 2.8 (de 132 y 135 CV) tiene grandes ventajas: por un lado, el bajo nivel de ruido que caracteriza a los motores nafteros; por el otro, la posibilidad de contar con 13 caballos de fuerza más en la versión naftera cuando el conductor los nece­sita. De este modo, el vehículo resulta muy económico, tanto en ruta como en ciudad, y se muestra eficaz en caminos difí­ciles de tierra y barro.

caja_tubo_Ford Ranger 2.3 GNCEn cuanto a las prestaciones, la velocidad máxima superó los 150 km/h con nafta, y con gas llegó a los 146 km/h, en ambos casos circulando en cuarta ve­locidad, ya que en quinta las ci­fras alcanzadas fueron un tanto menores. La aceleración es bue­na, mientras que se mostró elás­tica en cuarta, aunque no tanto en quinta (desmultiplicada) donde, lógicamente, se notó más remolona.
carga gnc externa Ford Ranger 2.3 GNC 
equipo Ford Ranger 2.3 GNCEl tanque de GNC tiene una capacidad de 23 m3 por lo que se pueden recorrer en ruta has­ta 250 kilómetros sin recurrir a un surtidor. Por otra parte, combinándola con nafta, cuyo tanque tiene una capacidad de 75 litros, su autonomía llega a los 1.050 kilómetros. En la ver­sión con cabina simple se apro­vecha el mayor tamaño de la caja para colocarle un tanque que tiene 6 m3 más, o sea, 29. En la ciudad, la Ranger tuvo un rendimiento de 14,6 m3 de gas cada 100 kilómetros; conside­rando el precio de $ 0,80, fijado por la mayoría de las estaciones expendedoras, el costo para re­correr esa distancia es de $ 11,7. En ruta y circulando a 90 km/h, la situación es inmejorable: el consumo es de 9,2 m} cada 100 kilómetros, para los cuales se necesitan sólo $ 7,30.

Le queda espacio
motor Ford Ranger 2.3 GNCEl tanque de gas ocupa casi todo el ancho de la caja y le quita unos 42 centímetros al 1,47 me­tro de largo. Si bien esto repre­senta una desventaja, en un ve­hículo de este tipo no es tan significativa, puesto que general­mente lo que se aprovecha es la altura, con la ayuda extra de las cornamusas disponibles para atar los bultos. Mientras que su peso condiciona la capacidad de carga en 110 kg, queda dis­ponible para tal fin, una capaci­dad de 640 kg (al respecto, tén­gase en cuenta que el peso del cilindro en la caja, hace las ve­ces de lastre tan utilizado en las pick-ups que ofrece un andar poco saltarín cuando se circula sin carga; también el "lastre" colabora con la óptima tracción de sus ruedas traseras, beneficio que se valora en curvas y tramos rectos, donde el andar se afirma.

Un faltante a tener en cuenta es un cobertor para el tanque (asequible opcionalmente), ya que el cilindro ama­rillo resulta muy tentador para  los amigos de lo ajeno.

La base esta
Equipamiento Ford Ranger 2.3 GNCEl equipamiento de confort de la Ranger XL cuenta con casi todo lo que debe tener un utili­tario destinado principalmente al trabajo. En ese sentido, se destacan el aire acondiciona­do, la dirección hidráulica, el equipo de audio con radio AM, FM y CD de muy buen sonido, la alarma sonora de luces en­cendidas y puertas abiertas, cuatro apoyacabezas regula­bles, inmovilizador de motor, la regulación del volante en al­tura y el apoyabrazos central con un práctico guarda objetos con tapa. Como faltante, pode­mos mencionar la regulación interior de los espejos laterales, que ni siquiera es manual, obli­gando a bajar la ventanilla para enfocarlos; por lo menos debe­ría contar con mando eléctrico el retrovisor del lado del acom­pañante, ya que es imposible llegar a él desde el puesto de ma­nejo. Poniéndonos un poco más exigentes, a la Ranger le haría falta el cierre central de puertas, por la misma razón, ya que es imposible llegar desde el asiento del conductor a las perillas opuestas. Con respecto a estas trabas, observamos un detalle con el que hay que tener precau­ción: todas las puertas se traban desde adentro, incluso abiertas; una distracción puede causar que el vehículo quede cerrado y con la llave adentro. ¿Conven­dría esconder un duplicado en algún lugar de la caja?...

Tras el volante
interior tablero Ford Ranger 2.3 GNCLa posición de manejo es cómo­da y todos los comandos se en­cuentran bien ubicados. Los cambios de marcha (completa­mente sincronizados) se efec­túan con suavidad y agradable precisión, pero causa alguna molestia el accionamiento del embrague, que se debe pisar de­masiado a fondo para su desaco­ple. La caja está bien relaciona­ da para la diferencia de empuje entre ambos sistemas de com­bustible; en cuanto al de GNC, sólo exige llevarla con un régi­men de revoluciones apenas un poco más elevado. El sistema de frenos funciona correctamente, aun con mucha carga, gracias a una válvula sensible a la misma. La dirección hidráulica respon­dió con holgura a nuestras expectativas. El tablero de instru­mentos es de líneas tradiciona­les con grandes esferas, una pa­ra el velocímetro con odóme­tros digitales, y otra para el tacómetro y los indicadores de aguja para disponibilidad de nafta en el tanque y temperatu­ra del motor. Aparte, cuatro leds (podrían ser mejor, cinco o seis) indican la cantidad de gas disponible.

Habitabilidad doble
La unidad que probamos es una doble cabina de cuatro puertas. El asiento del acompañante de­lantero, es más ancho que una butaca normal, como para ad­mitir a un tercer pasajero (muy pequeño...) en el medio, con un cinturón de dos puntos. Las plazas traseras ofrecen el espa­cio justo para dos adultos, y dis­ponen de sendos cinturones de seguridad de tres puntos; en la plaza central hay un solo cintu­rón ventral. En total, en la ca­bina pueden viajar hasta seis personas.

frente trompa opticas Ford Ranger 2.3 GNC Adelante cuenta con un par de posavasos en el piso a ambos lados de la palanca de cambios, y los usuales portaob­jetos en las puertas delanteras, además de la guantera de di­mensiones normales, sin cerra­dura ni luz.
motor, suspensiones, consumo largo peso Ford Ranger 2.3 GNC 
Para que algunas cosas no queden expuestas, debajo del asiento trasero hay un espacio de unos 10 cm de alto donde, además del crique, las herra­mientas y las balizas, se puede alojar (y ocultar) alguna que otra pertenencia.

Al parecer el público ha adoptado esta preferencia en cuanto a configuración de ca­rrocería: de las primeras 7.356 Ranger vendidas en la Argenti­na durante 2005, nada menos que 6.760 unidades (casi el 90%) eran de doble cabina.

Ganadora a mediano plazo
La pick-up Ranger se ubica en una franja muy competitiva donde todas sus rivales, como la Hilux de Toyota, la S-10 de Chevrolet, la Frontier de Nissan y la L200 de Mitsubishi y Isuzu, quieren tener su lugar so­bre todo debido al auge del cam­po y su creciente demanda. Con esta versión GNC, Ford patea el tablero y apunta a una alter­nativa distinta y económica pa­ra estar un paso adelante. El usuario que aprecia las bonda­des del emergente GNC, en es­te caso, cuenta con la alternati­va más segura en materia de ins­talación, mantenimiento y ga­rantía. Esta versión XL doble cabina cuesta $ 51.380; el equi­po de gas, $ 5.000, lo que la lle­van a un total de $ 56.380. Un ítem a considerar por el com­prador es la garantía, en este ca­so extendida a tres años, como en alguno de los productos de la competencia.

A la hora de hacer números, hay que tener en cuenta que la ver­sión doble cabina XL Plus 2.8 turbodiésel de 132 CV cuesta $ 51.960. Si consideramos que és­ta consume, aproximadamente, un 30 por ciento más, la diferen­cia de $ 4.420 se amortizará al­rededor de los 60.000 kilóme­tros.

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