Publicado en Revista Parabrisas, N°371 - Septiembre 2009
Prueba Honda Accord EXL 2.4
IMPRESION. Con estética conservadora y calidad de construcción destacada, el sedán japonés marca el camino en la senda de la comodidad. El motor es eficaz, aunque la caja automática limita la respuesta. Se ofrece con garantía de tres años y un precio tentador, pero el equipamiento es incompleto.
Cómo sería el mercado automotor mundial si el público comprara autos únicamente considerando la utilidad que estos ofrecen? Es decir, privilegiando el confort, el rendimiento y la posventa, sin considerar, por ejemplo, la estética. Seguramente, en ese contexto imaginario, se verían muchos Honda Accord por las calles. Este sedán, que en la Argentina forma parte de la oferta del universo premium, es un producto que resume una fórmula en la que, en esta versión EXL 2.4, sólo encuentra como punto débil la dotación de equipamiento: aunque son más caros, casi todos sus competidores ofrecen mejor dotación. No obstante, el Accord hace frente a sus rivales con un confort de marcha excelente, terminaciones y calidad de materiales de primerísimo nivel, una habitabilidad posterior de las mejores de su clase y garantía de tres años, un terreno en el que todavía no hay muchos participantes.

La octava generación del elegante sedán se ofrece en el país en dos opciones,
EXL (la elegida para esta nota) y
EX, en este caso, dotada de un propulsor V6 de 270 CV y un equipamiento más generoso (u$s 41.800). Como se ve, es una familia reducida en la que no aparecen variantes con equipamiento intermedio, motorización Diesel, ni caja manual, opciones que sí ofrecen algunos de sus rivales.
Señor confort


A primera vista el
Accord impacta. Sus cotas, generosas, (mide 4,93 m de largo; 1,84 de ancho y 1,48 de alto) encierran un casco que, aunque pretende una imagen moderna (con nervaduras que recorren los flancos, manijas de puertas biceladas, capó filoso, ópticas alargadas y llantas de aleación de 17"), no puede esconder su estilo conservador. Allí es donde la calda del techo, los paragolpes y la tapa del baúl (elevada) hacen su jugada. Esa misma concepción es la que prevalece en el interior, un ambiente desarrollado con materiales de primerísima calidad, tapizados de cuero y terminaciones a la altura de las circunstancias. Por ejemplo, puede destacarse como detalle que los parasoles (de grandes dimensiones) están acolchados y forrados con la misma tela de gran calidad que cubre el interior del techo. Esa percepción cobra fuerza en el torpedo, amplia superficie plana que cobija en la parte central un display en el que se puede leer la información de la radio, el climatizador (bizona), y otros parámetros tales como, por ejemplo, hora, temperatura exterior, etc. Lamenteblemente, no equipa computadora de a bordo. Más abajo, después de las toberas del aire acondicionado (las centrales, no se cierran), se instalan los prácticos comandos de los sistemas de climatización y sonido: todas teclas grandes, iluminadas y bien ubicadas.


El panel de instrumentos presenta dos enormes relojes con escalas bien definidas, cuya tipografía no sólo es de una medida adecuada, sino que, además, están muy bien iluminadas. Estos detalles contribuyen para generar que el piloto logre realizar su tarea con total comodidad, una vez que acomodó a la medida de su contextura la butaca (con comandos eléctricos) y la columna de dirección (altura y profundidad). El volante (de buen grip y diseño moderno, similar al que utilizan el
Civic y el
Fit), incluye comandos para el sistema de audio y el control de velocidad crucero.
Todos estos equipos y sistemas forman parte de un habitáculo muy bien insonorizado cuyo valor más destacado es el confort: amplias butacas de cuero dominan la escena en el sector delantero, mientras que en el posterior, hay espacio suficiente para que tres personas viajen con total comodidad: de lo mejor de su segmento. Se puede anotar como detalle que el respaldo trasero se abate en una pieza (accionando unas teclas instaladas en el baúl) dejando un hueco que comunica con el baúl bastante más chico que en los modelos en los que se vuelcan los respaldos de manera asimétrica (60/40).
El techo solar, de accionamiento eléctrico, permite que ese lujoso ambiente mejore dejando pasar los rayos solares.
Otro de los puntos a anotar entre los mejorables, es la capacidad del baúl: 453 dm3 es una medida ampliamente superada por todos sus rivales (535 dm3 el
Toyota Camry; 565 dm3 el
VolkswagenPassat; 493 dm3 el
Ford Mondeo) y por productos de segmentos inferiores. Por ejemplo, el
Ford Focus puede cargar hasta 526 dm3.
Automática convencional

La respuesta dinámica del
Accord está a la altura del confort que anuncia el interior. El motor de 2,4 litros y 182 CV equipado con un sistema de distribución variable (i-
VTEC), es eficaz y silencioso. Responde con ganas ante la exigencia del pie derecho, pero su ímpetu encuentra limitación en la transmisión. Es que la caja de velocidades de tipo convencional, no solamente es ruidosa, sino que, además, es muy lenta y trabaja con relaciones largas, motivo por el cual afecta el rendimiento del propulsor. Podemos decir en su favor que es una delicia desde el punto de vista del confort ya que el paso de marcha es una operación que se realiza con gran suavidad. Pero si hace falta imprimir ritmo, hundir el acelerador hasta el fondo es suficiente para que el régimen avance rápidamente hasta las 6.750 rpm. De todas maneras, este
Accord no dispone de una función del tipo secuencial para la caja; en la corredera de la selectora aparecen tres posiciones: 1 y 2 para forzar las dos primeras marchas, y D3 para que la caja automática alterne sólo entre las primeras tres velocidades. Sin embargo, las prestaciones relevadas son satisfactorias para un modelo de sus características: acelera de O a 100 km/h en poco menos de 11 segundos y tiene un rendimiento promedio de 10,7 km/1.


La velocidad máxima, en tanto, está limitada electrónicamente en 204 km/h. El resto de los componentes mecánicos responden adecuadamente, con una suspensión muy confortable, que, en curvas rápidas, genera el balanceo de la carrocería, y una dirección con buena asistencia que responde a las órdenes de un volante de buen grip. En cuanto a los neumáticos, este Honda calza llantas de aleación de 17", incluyendo la de la rueda de auxilio. Por su parte, los frenos (discos en las cuatro ruedas) funcionan muy bien, respondiendo adecuadamente con un pedal firme. Para detenerse por completo desde 100 km/h consume 41,5 m. Sólo se le puede reprochar la ansiedad del ABS que tiende a entrar en acción antes de tiempo. Para complementar el rubro seguridad, cabe acotar que este Accord está equipado con air bag para conductor y acompañante, laterales delanteros y de cortina; cierre central automático (con comando en la llave), cinturones inerciales y encendido automático de luces, pero no cuenta con control de tracción, faros de xenón, antinieblas, ni sensor de estacionamiento.
En competencia
El
Honda Accord en su versión EXL 2.4, con 182 CV, equipamiento incompleto, baúl acotado y tres años de garantía, tiene que vérselas con modelos cuyo posicionamiento en el mercado es muy firme. Los más relevantes son el
Volkswagen Passat 2.0 TFSI Advanced que, por $ 144.840, es más potente (200 CV) y está mejor equipado, pero ofrece una garantía de dos años. El
Ford Mondeo Ghia con motor 2.3 que, con menos potencia pero más equipamiento y baúl parecido (493 dm3), ofrece la misma garantía y vale $ 148.700. También se inscribe en la lista el
Toyota Camry, un concepto parecido al
Accord: 167 CV, baúl más grande, equipamiento similar y los mismos tres años de cobertura y un precio de u$s 40.300.
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